Llegar a cierta edad o atravesar una enfermedad no debería suponer que una pareja tenga que dormir separada. La cama articulada de matrimonio soluciona justo eso: dos somieres eléctricos dentro de un mismo conjunto, cada uno con su propio mando, que permiten que cada miembro de la pareja regule su lado sin molestar al otro. Es la opción que recomendamos cuando uno de los dos necesita inclinaciones específicas (por reflujo, problemas respiratorios o movilidad reducida) pero ninguno quiere renunciar a la rutina de dormir juntos después de tantos años.
Mucha gente nos pregunta si no sería más sencillo poner dos camas de 90 cm juntas. La realidad es que una cama articulada doble pensada como conjunto evita el hueco central, mantiene la estética de habitación de matrimonio y, sobre todo, permite añadir un único cabecero y piecero. A nivel funcional, los dos somieres van unidos por anclajes laterales, así que el conjunto no se desplaza ni se separa con el uso diario.
Otro punto que marca la diferencia es la independencia real de movimientos. Cada lado lleva su propio motor y su propio mando, lo que significa que uno puede dormir totalmente plano mientras el otro tiene la espalda incorporada a 45 grados. Esta libertad es la que termina convenciendo a casi todas las parejas: dejan de discutir por la postura y cada uno duerme exactamente como necesita.
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